Testimonios


Una estrella llamada Felicidad Sin Fronteras

Me hablaron de esta asociación y agarré la mochila y me fui para allá con energía y ganas. Participé en el voluntariado continuado sociosanitario en el proyecto de rehabilitación de niños con discapacidad. Así como este hay otros tantos proyectos de corta duración igualmente interesantes y estupendos. Manos y más manos que trabajan por la justicia. Azrou brilla entre los olivos.
La gente de la asociación, así como los voluntarios, son gente honesta y generosa, y hacen que te sientas dentro de una gran familia. Diría que lo más increíble que encontré fue la gente.
Azrou es un pueblo precioso, con tropecientas callejuelas estrechitas llenas de color, olores y jaleo.
Me he alegrado muchísimo de haber participado en el proyecto. Encontré muchas miradas llenitas de luz, aprendí de los tremendos profesionales que trabajan en la asociación y volveré para brindar. ¡Gracias!
Un chinchin con el vasito de té ¡¡por estas tierras, por Azrou y por FSF!!
Te animo a participar, te animo a unirte a este gran propósito. Prepárate para ser bien recibido, ¡y a echar un cable allá donde haga falta!

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables.
Benedetti.

Alicia Ramos Martín
Voluntariado Socio-sanitario

¿Mi experiencia como voluntaria? Expectacular, magica, única

Mi nombre es Lourdes, conocida como lule.
¿mi experiencia como voluntaria? Expectacular, magica, única, a todos les recomiendo que si tienen la oportunidad de ir no pierdan la oportunidad de poner en su mochila dicha aventura. En el avión de vuelta a casa escribí el siguiente texto que me gustaría compartir. " No es una despedida es un hasta luego.

Si observas bien las estrellas hay una que brilla más que las demás, se llama Felicidad y se encuentra en Azou.

Un lugar mágico donde sus habitantes son seres hermosos, llenos de alegría y sobre todo amor.
En ese lugar te resorben con olor a Te, pastas y en el viento se escucha un búho acompañado por un muchacho que con su sonrisa ilumina todas las calles del pueblo. Si te concentras bien escucharas el cantar de ellos dos describiendo una bella canción llamada zine.

No me puedo olvidar del mas a sabio del lugar de quien con sus enseñanzas, aprendes a comunicarte con estos seres y te ayuda a caminar por los diferentes senderos hasta llegar a la cima de la montaña.

Olor a pan recién hecho, pintadas en el rostro, el cantar.
En esa estrella que se llama Felicidad ,todos los seres son bien recibidos, los que están estudiando para ser curanderos, los que ayudan con su voz a otros, los que con su psique encuentran la empatía, los que con sus manos hacen milagros y si sumas todo y le unes una nariz roja hacen una pastel que no se olvidará jamás.

gracias gracias y gracias sukran, sukran, sukran

LOURDES SOSA PEÑATE
Voluntariado Socio-sanitario

“Estoy pensando hacer un voluntariado…” HAZLO. “Me encantaría ir a Marruecos…” VE. Y si puedes hacer las dos cosas a la vez, muchísimo mejor.

Hace unos cuantos meses estaba en mi habitación planteándome qué hacer una vez que terminara mis estudios. Abrí mi portátil y puse en Google “Logopedas por el mundo”… ¡¡TACHÁN!! No encontré trabajo, no encontré prácticas en empresas, pero encontré a la Asociación Felicidad Sin Fronteras y sus programas de voluntariado en Marruecos. Entre mis dudas y mi ilusión, escogí el Voluntariado Continuado Sociosantinario.
Pasé tres semanas en Azrú participando en el voluntariado, y solo puedo decir que fue maravilloso. Los lugareños son encantadores y hospitalarios. Los compañeros y voluntarios de la asociación te hacen sentir como en casa, te cuidan y sobre todo te hacen reír. Trabajas con muchísimos niños, pudiendo poner a prueba tus habilidades. Aprendes sobre la cultura marroquí y un poco de árabe (solo un poquito). Visitas cada pueblo y ciudad que encuentras a tu paso. La comida es increíble. Seguro que me dejo algo, fue una experiencia tan enorme…
Sin duda recomiendo el voluntariado y recomiendo esta asociación. Me encantaría repetir, volver y desconectar.
Siempre os daré las gracias por esta oportunidad de ofrecer la mano a cambio de otra mano.

Nerea Perez Mullois
Voluntariado Socio-sanitario

El primer dia del resto de mi vida

En mi vida me había imaginado hacer un voluntariado en Marruecos y que fuera tan gratificante.
Estudio Traducción e Interpretación de árabe y para mi era un reto viajar hasta allí, conocer su cultura en persona, comunicarme con ellos, poner en practica algo de lo aprendido y que me fuera bien. Pero una vez allí mi reto ya no era que me sirviera algo, sino que a ellos les sirviera yo de algo, y creo que lo conseguí.
Yo enseñaba francés aun sin saber mucho. Pero vi que mis clases daban sus frutos, los niños empezaron a cogerme cariño y a querer aprender. Lo que mas me impresionó de todo el viaje a Azrou, al desierto y a diferentes ciudades del Atlas fue la hospitalidad de cada una de las personas que conocí. Pero sobre todo los agradecimientos que recibí por parte de mis alumnos, mis niños, personitas tan pequeñas que con solo devolverte una sonrisa ya te hacia pensar que todo iría bien allí.
El primer día de mi vida porque cuando vi aquel colegio, supe que lo que siempre había dicho y/o pensado sobre plantearme ser profesora, vivir fuera de España, trabajar fuera como voluntaria... todo cambió. Ahora, mi meta es sacarme mi carrera, aprender dariya y vivir una larga temporada de mi vida allí.
Como yo digo muchas veces, Marruecos te embruja y a mi me ha embrujado para siempre.

Victoria Flores Sagardoy
enseñanza de lenguas

Haciendo balance

Cuando cogí el avión con destino a Marruecos tenía claro que volvería a casa con más de lo que podía dejar allí, pero no sabía que la diferencia iba a ser tanta.

Me volví con una experiencia enorme, cargada de besos, abrazos y momentos inolvidables.

También me traje a casa decenas de dibujos, canciones y poesías, aunque muchas de ellas fueran totalmente incomprensibles para mí y mis inexistentes conocimientos de árabe y francés.

Me traje un poquito de arena del desierto y cada vez que miro la botella en la que la guardé, recuerdo cada olor que me traje de allí, cada color, cada sabor. Incluso los sabores que seguían sin gustarme después de 15 días. De hecho me atrevería a decir que incluso echo de menos esos sabores.

Y traje esperanza al ver a tanta y tanta gente dedicando su verano a hacer algo diferente. Gente de todo tipo, con experiencias de vida totalmente diferentes, pero que durante 15 días teníamos un objetivo común.

Yo dejé poco allí.

Dejé algo de mi tiempo, que aquí para que nunca lo tenemos y fíjate, dejé allí mis vacaciones. Y volvería a hacerlo.

Abandoné allí muchos prejuicios (y eso que yo pensaba que apenas tenía prejuicios, pero qué equivocada estaba).

Espero también haber dejado algo de huella en alguno de esos niños con los que me crucé, aunque sé que no es nada comparada con la huella que ellos y sus familias dejaron en mí.

Y, sobre todo, dejé trocitos de mí en alguna que otra esquina de Azrou. Tocará volver para recoger esos pedazos y seguir viviendo momentos inolvidables. Aunque sé que si no puedo volver a recogerlos, no tengo de que preocuparme, están en buenas manos.

Conocer para entender, como ley suprema de esta vida

AliCuando comienzas a preparar un viaje nunca sabes que es lo que vas a encontrar a tu llegada. Yo encontré ilusión, fuerza, cariño y muchas, muchas ganas. En la mayoría de ocasiones la gente que conocía que había realizado voluntariado nunca sabía como explicarme lo que había supuesto para ellos en sus vidas.

Recuerdo que íbamos a volver a casa, una vez terminado el voluntariado, hablaba con mis compañeros del miedo que suponía en mí, no saber transmitir lo que había sentido durante esas dos semanas a mi familia y amigos.

Ahora que han pasado esos meses os puedo decir que entonces no comprendía que lo bonito de aquello no era que te lo contaran, sino vivirlo. Os podría hablar de todas las sonrisas que guardo en el fondo de mi alma o de la ilusión contagiosa que se respirada en esa casa o incluso o podría decir que no he vuelto a probar un batido de plátano más bueno, que el que probé en Azrou. Sin embargo, hay otras muchas cosas que no se pueden explicar con palabras, inexplicables como el abrazo de un niño el primer día, donde aún no conociéndote te regala todo su cariño por compartir tu tiempo. Eso no hay palabras para describirlo.

Me limitaré a decir que lo viváis y al regreso entenderéis porque es tan difícil de explicar.

Ha sido una experiencia enriquecidora

La experiencia de vivir en Marruecos con gente del país, comiendo la misma comida y viviendo desde dentro la vida de allí. Permite entender mucho mejor su forma de vida y su mentalidad. Me han gustado mucho los niños con los que trabajamos, siempre dispuestos a pasarlo bien y disfrutar con los juegos y actividades que preparábamos.

Lucía Cremades Jimeno
Actividades con los niños (2014)

Es una experiencia increible

En primer lugar querría volver a agradecer que se me brindase la oportunidad de acudir al campo de trabajo de FSF a colaborar, y bueno, lo que más me ha gustado ha sido poder acercarme e introducirme en la cultura marroquí, conocer sus costumbres, y sobre todo, poder ofrecer todo lo que sé en beneficio de las personas que han contactado con el programa de discapacidad.
Ha sido realmente satisfactorio y motivador para mí que se haya organizado un proyecto como este en un país en el que la sanidad no está a la altura de las necesidades de la población.

Finalmente, como observación general me gustaría incidir en la posibilidad de que los tres proyectos que se han realizado este año continúen en el futuro aunque aparezcan nuevos proyectos, ya que los tres que se han desarrollado hacen un gran bien en la población de Azrou, cada uno desde su área de trabajo.

Ha sido una experiencia inolvidable

Tras 20 días en Marruecos el impacto de volver a casa ha sido mucho mas fuerte de lo previsto. Se acaba uno de los veranos más intensos de mi vida y en el que mas escultismo he vivido. Esta última vivencia en Marruecos ha sido un compendio de sabores, colores, canciones y sensaciones difíciles de procesar en el momento y que me darán que pensar durante los próximos meses. Me cuesta levantarme porque se que ya no volveré a maldesayunar rapidamente para ir corriendo al colegio. Ya no atesorare los momentos debajo del caño como el descanso del día. No podré disfrutar de la conversación y la música de diferentes partes de España o Marruecos... pero sobre todo ya no podré trabajar con estas 40 personas que dieron el paso y me acompañaron en una de las aventuras mas grandes de mi vida.

Estoy triste si, pero no puedo dejar de estar agradecido a todas las personas que hicieron esto posible. Principalmente a Asociación Felicidad Sin Fronteras para el trabajo voluntario y social. y a su presidente Abderrahim, por hace ya un año ayudarme a dar el paso y por todo el trabajo de estos últimos meses. Todas las discusiones, los malentendidos y los miedos que pudimos tener se han visto eclipsados por el resultado obtenido. Y por supuesto al resto de miembros y colaboradores de FSF, Youssef, Ali, Hamid y todos los que han dado su tiempo para que este campo de trabajo viese la luz.

Pero el agradecimiento mas grande es hacia los propios participantes del campo. En ocasiones sucede que un grupo de personas excepcionales se topan por casualidad y entonces surge algo grande, algo que va mas allá de lo que se podría haber previsto... esta ha sido una de esas ocasiones. Construyendo, pintando, jugando o enseñando cada uno de nosotros ha dejado su huella allá por donde ha estado y si os ha pasado como a mi estoy seguro de que os habréis llevado muchísimo mas de lo que habéis dado. De verdad gracias a todos por vuestra implicación, vuestra alegría, vuestra manera de ser. Realmente es imposible no creer que se puede cambiar el mundo con personas así a tu lado. Me habéis recordado algo que ya sabía: que el escultismo no entiende de fronteras (ni de las geográficas ni de las que nuestras asociaciones crean) y que puedo encontrar un hermano en cualquier persona que lleve la flor de lis por bandera.

Quiero agradecer también de manera especial a Esther por haberse atrevido a seguirme a Marruecos después de lo feo que se lo pinté. Por haberme ayudado a formar este pequeño contingente Extremeño y por haber sido un apoyo en los momentos de dudas. Estoy seguro de que no será nuestra última aventura.
Y acabo tal y como empecé. El impacto está siendo fuerte pero me queda el consuelo de saber que de una manera o otra, aquí o allí nos volveremos a encontrar.

Sukran a todos!!!!

Largas lunas y buena caza.

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