Testimonios


Haciendo balance

Cuando cogí el avión con destino a Marruecos tenía claro que volvería a casa con más de lo que podía dejar allí, pero no sabía que la diferencia iba a ser tanta.

Me volví con una experiencia enorme, cargada de besos, abrazos y momentos inolvidables.

También me traje a casa decenas de dibujos, canciones y poesías, aunque muchas de ellas fueran totalmente incomprensibles para mí y mis inexistentes conocimientos de árabe y francés.

Me traje un poquito de arena del desierto y cada vez que miro la botella en la que la guardé, recuerdo cada olor que me traje de allí, cada color, cada sabor. Incluso los sabores que seguían sin gustarme después de 15 días. De hecho me atrevería a decir que incluso echo de menos esos sabores.

Y traje esperanza al ver a tanta y tanta gente dedicando su verano a hacer algo diferente. Gente de todo tipo, con experiencias de vida totalmente diferentes, pero que durante 15 días teníamos un objetivo común.

Yo dejé poco allí.

Dejé algo de mi tiempo, que aquí para que nunca lo tenemos y fíjate, dejé allí mis vacaciones. Y volvería a hacerlo.

Abandoné allí muchos prejuicios (y eso que yo pensaba que apenas tenía prejuicios, pero qué equivocada estaba).

Espero también haber dejado algo de huella en alguno de esos niños con los que me crucé, aunque sé que no es nada comparada con la huella que ellos y sus familias dejaron en mí.

Y, sobre todo, dejé trocitos de mí en alguna que otra esquina de Azrou. Tocará volver para recoger esos pedazos y seguir viviendo momentos inolvidables. Aunque sé que si no puedo volver a recogerlos, no tengo de que preocuparme, están en buenas manos.

Conocer para entender, como ley suprema de esta vida

AliCuando comienzas a preparar un viaje nunca sabes que es lo que vas a encontrar a tu llegada. Yo encontré ilusión, fuerza, cariño y muchas, muchas ganas. En la mayoría de ocasiones la gente que conocía que había realizado voluntariado nunca sabía como explicarme lo que había supuesto para ellos en sus vidas.

Recuerdo que íbamos a volver a casa, una vez terminado el voluntariado, hablaba con mis compañeros del miedo que suponía en mí, no saber transmitir lo que había sentido durante esas dos semanas a mi familia y amigos.

Ahora que han pasado esos meses os puedo decir que entonces no comprendía que lo bonito de aquello no era que te lo contaran, sino vivirlo. Os podría hablar de todas las sonrisas que guardo en el fondo de mi alma o de la ilusión contagiosa que se respirada en esa casa o incluso o podría decir que no he vuelto a probar un batido de plátano más bueno, que el que probé en Azrou. Sin embargo, hay otras muchas cosas que no se pueden explicar con palabras, inexplicables como el abrazo de un niño el primer día, donde aún no conociéndote te regala todo su cariño por compartir tu tiempo. Eso no hay palabras para describirlo.

Me limitaré a decir que lo viváis y al regreso entenderéis porque es tan difícil de explicar.

Ha sido una experiencia enriquecidora

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La experiencia de vivir en Marruecos con gente del país, comiendo la misma comida y viviendo desde dentro la vida de allí. Permite entender mucho mejor su forma de vida y su mentalidad. Me han gustado mucho los niños con los que trabajamos, siempre dispuestos a pasarlo bien y disfrutar con los juegos y actividades que preparábamos.

Lucía Cremades Jimeno
Actividades con los niños (2014)

Es una experiencia increible

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En primer lugar querría volver a agradecer que se me brindase la oportunidad de acudir al campo de trabajo de FSF a colaborar, y bueno, lo que más me ha gustado ha sido poder acercarme e introducirme en la cultura marroquí, conocer sus costumbres, y sobre todo, poder ofrecer todo lo que sé en beneficio de las personas que han contactado con el programa de discapacidad.
Ha sido realmente satisfactorio y motivador para mí que se haya organizado un proyecto como este en un país en el que la sanidad no está a la altura de las necesidades de la población.

Finalmente, como observación general me gustaría incidir en la posibilidad de que los tres proyectos que se han realizado este año continúen en el futuro aunque aparezcan nuevos proyectos, ya que los tres que se han desarrollado hacen un gran bien en la población de Azrou, cada uno desde su área de trabajo.

Ha sido una experiencia inolvidable

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Tras 20 días en Marruecos el impacto de volver a casa ha sido mucho mas fuerte de lo previsto. Se acaba uno de los veranos más intensos de mi vida y en el que mas escultismo he vivido. Esta última vivencia en Marruecos ha sido un compendio de sabores, colores, canciones y sensaciones difíciles de procesar en el momento y que me darán que pensar durante los próximos meses. Me cuesta levantarme porque se que ya no volveré a maldesayunar rapidamente para ir corriendo al colegio. Ya no atesorare los momentos debajo del caño como el descanso del día. No podré disfrutar de la conversación y la música de diferentes partes de España o Marruecos... pero sobre todo ya no podré trabajar con estas 40 personas que dieron el paso y me acompañaron en una de las aventuras mas grandes de mi vida.

Estoy triste si, pero no puedo dejar de estar agradecido a todas las personas que hicieron esto posible. Principalmente a Asociación Felicidad Sin Fronteras para el trabajo voluntario y social. y a su presidente Abderrahim, por hace ya un año ayudarme a dar el paso y por todo el trabajo de estos últimos meses. Todas las discusiones, los malentendidos y los miedos que pudimos tener se han visto eclipsados por el resultado obtenido. Y por supuesto al resto de miembros y colaboradores de FSF, Youssef, Ali, Hamid y todos los que han dado su tiempo para que este campo de trabajo viese la luz.

Pero el agradecimiento mas grande es hacia los propios participantes del campo. En ocasiones sucede que un grupo de personas excepcionales se topan por casualidad y entonces surge algo grande, algo que va mas allá de lo que se podría haber previsto... esta ha sido una de esas ocasiones. Construyendo, pintando, jugando o enseñando cada uno de nosotros ha dejado su huella allá por donde ha estado y si os ha pasado como a mi estoy seguro de que os habréis llevado muchísimo mas de lo que habéis dado. De verdad gracias a todos por vuestra implicación, vuestra alegría, vuestra manera de ser. Realmente es imposible no creer que se puede cambiar el mundo con personas así a tu lado. Me habéis recordado algo que ya sabía: que el escultismo no entiende de fronteras (ni de las geográficas ni de las que nuestras asociaciones crean) y que puedo encontrar un hermano en cualquier persona que lleve la flor de lis por bandera.

Quiero agradecer también de manera especial a Esther por haberse atrevido a seguirme a Marruecos después de lo feo que se lo pinté. Por haberme ayudado a formar este pequeño contingente Extremeño y por haber sido un apoyo en los momentos de dudas. Estoy seguro de que no será nuestra última aventura.
Y acabo tal y como empecé. El impacto está siendo fuerte pero me queda el consuelo de saber que de una manera o otra, aquí o allí nos volveremos a encontrar.

Sukran a todos!!!!

Largas lunas y buena caza.


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